miércoles, 12 de octubre de 2016

Orígenes, las causas de la Guerra del Pacífico

              Si hay una obra –que considero completa-, acerca de los orígenes de la conflagración bélica en la que se enfrentó Chile a las dos naciones limítrofes como es  Perú y Bolivia;  es el libro    “Orígenes. Las Causas de la Guerra del Pacífico”, (Legatum Editores, 2016), del autor nacional, historiador y especialista en la Guerra del Pacifico, Fabián Berrios Villalón, en el cual nos relata en sus 664 páginas, en un lenguaje franco y directo las causas políticas y económicas que durante la década 1800, fueron creando un clima beligerante y anti-chileno, al generalizar en el colectivo social de esos países, las ideas expansionistas que tenía el nuestro. En este contexto, es inevitable señalar parte de sus conclusiones: “…el origen el tratado secreto arrojan al menos tres evidencias que reflejan su orientación contra Chile: 1°, está sustentado en las presunciones bolivianas respecto de intensiones expansionistas chilenas sobre el desierto de Atacama, lo que –en razón a sus debilidades estructurales para un conflicto bélico- la lleva a solicitar el apoyo político y militar peruano; 2° , Perú en el marco de conjeturas similares y por la política geoestratégicas que sostenía, correspondió a esa solicitud buscando separar a Bolivia de la influencia chilena; y 3°,  en la esencia formal de la redacción del tratado secreto, se refleja la pretensión de ambos para aislar y disuadir a Chile con el objeto que éste cesara  las demandas oficiales y oficiosas sobre el territorio boliviano.”

La particular visión entregada por Fabián Berrios, nos adentra en un juicio que estaba más allá de las enseñanzas recibidas y que están relacionadas con las circunstancias previas al conflicto bélico en cuestión. El libro, a través de sus páginas nos sitúa en el campo de la política interna de los países signatarios del tratado de “alianza defensiva” de 1873, en las cuales los deseos de gobiernos de la clase dominante de Bolivia principalmente, hicieron peligrar la estabilidad económica de esos países, los constantes cambios a los contratos de explotación del guano y del salitre, el alza de los impuestos y la supremacía de ellos en el concierto de las naciones de este lado de américa.

Con bastante citas bibliográficas y una nutrida documentación complementaria, nos deja en evidencia que chile nunca quiso participar de una guerra, sino que al ver en peligro la estabilidad de su territorio al querer Bolivia de apropiarse de una franja de terreno que le había sido entregada como servidumbre para que pudiera efectuar sus exportaciones de los minerales y las constantes desavenencias entre los gobiernos locales con los empresarios chilenos e ingleses especialmente, radicados en la zona de Atacama, conllevaron que aquel lejano 14 de febrero de 1879, el presidente Aníbal Pinto Garmendia dispusiera que las fuerzas militares chilena,  invadieran Antofagasta no tan solo para impedir el remate de la principal industria de ese tiempo, como lo fue la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta, la que había ido agravada unilateralmente con nuevos impuestos de comercialización, violando el tratado que prohibía nuevos gravámenes o el alza de estos, sino que también para salvaguardar las vidas de innumerables chilenos que residían en ella.
 

A modo de colofón, es un libro interesante de leer, se puede observar el rigor académico de su autor por la disciplina investigativa, los argumentos tratados están bien organizados y el acopio de documentos que interesan al lector para formarse su particular visión del conflicto, son bastantes y adecuados.

domingo, 31 de julio de 2016

Cárlos Ibáñez del Campo

El Coronel de Carabineros ® Diego Miranda Becerra, ha escrito una serie de libros, ensayos y otros documentos, quien junto a otros oficiales como lo fue Rene Peri F., Rodolfo Stange o Armando Romo B., entre otros literatos, dejaron plasmada en las letras la historia de Carabineros de Chile.

Hoy nos presenta el primer tomo del libro “General Carlos Ibáñez del Campo, Fundador de Carabineros de Chile” en él, nos narra en una prosa libre, la vida de quien fuera un actor trascendental en los sucesos que remecieron la política nacional en la década de los años 20, editado por la Corporación Cultural de Carabineros y en sus 768 páginas nos relata brevemente su biografía, abarcando su niñez en las tierras de Linares, hasta su dimisión como Presidente de la República en el año 1931 para dirigirse a la República Argentina.     

Es un libro que fue escrito con una numerosa bibliografía de la época, redactada por los protagonistas directos en los acontecimientos, apoyándose fundamentalmente en el libro: “El Presidente Ibáñez. La política y los Políticos” escrito por su Ministro de Economía Luis Correa Prieto.

Nos hace una narración extensísima de los acontecimientos sociales y políticos que devinieron en los pronunciamientos militares del año 1924 y 1925 y su posterior asunción a la presidencia del País. En este relato que a veces llega a caer en la monserga literaria de las citas al abusar de la transcripción textual de las cartas o declaraciones personales de Cárlos Ibáñez, artículos periodísticos aparecidos en los diarios o pasquines de la época, tal vez para complementar su escrito, invitan al lector a caer en el aburrimiento visual.

Escuetamente su autor evoca algunos pasajes de su vida personal como fue su primer matrimonio o la penosa enfermedad de su cónyuge Rosa Quiroz, pero sin profundizar en los detalles personales como sus hijos, logros institucionales o consignar una línea de tiempo que permita visualizar no tan solo su vida, sino que también su carrera militar, etc.

En fin, es un libro que merece una destacada alabanza a la rigurosidad académica en la investigación de los procesos históricos, sociales y políticos que azotaron al país en esos años y ofrece una visión bastante documentada de las diversas intervenciones de Ibáñez en los acontecimientos, lo que permite desvirtuar los conceptos erróneos que los historiadores han reprochado a Cárlos Ibáñez del Campo.





miércoles, 23 de marzo de 2016

EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA

Con esta exhibición de representaciones pictóricas, he comenzado a organizar una exposición de mis mejores imágenes que he tomado a lo largo de  mis años como fotógrafo aficionado.

El trabajo que les presento, lo he titulado LA FE EN EL DESIERTO” para mostrarle que en las planicies más áridas de nuestro territorio, los feligreses peregrinan para mostrar su eterno amor a Dios y a la Virgen.

Las diferentes fiestas religiosas, se celebra en el norte grande de Chile todos los años y durante el periodo las compañías o comparsas dirigidas por un “Caporal”, bailan entregándole un tributo a la Virgen o los deudores pagan sus mandas construyendo pequeños templos de oración.

La coreografía de estos bailes se han llamado: “La mudanza, que es la más clásica de las danzas, la danza de la culebra y la danza de la diablada. 






Las fotografías corresponden a la fiesta religiosa donde se venera a la Virgen de Guadalupe de Ayquina que se celebra en el mes de Septiembre de todos los años, en la localidad de origen Likanantay, del mismo nombre ubicada 74 kilómetros de la ciudad de Calama y a 3.000 msnm.







Estas iglesias, pertenecen al poblado Quechua de Kosca, ubicado en la comuna de Ollagüe, Calama, donde se venera a la Virgen del Rosario de Andacollo de Kosca, que es su santa protectora.

martes, 16 de febrero de 2016

Historia secreta de Chile

Una profunda desazón me dejo después de leer el libro “Historia Secreta de Chile” (Editorial Sudamericana, 170 paginas)  del escritor nacional Jorge Baradit, pues nada de lo narrado es historia que podríamos catalogarla de secreta. Al analizar su título, que es una guía de lo que se desarrolla en el interior de sus páginas, no es así y solo se remite a presentar algunas historias añejas de la vida nacional. No hay que ser muy erudito en la tradición nacional, para decir por ejemplo que Arturo Prat era un espiritista. A esta afirmación no le cabe un mayor análisis, pues hay que recordar que en los tiempos pasados esta práctica era de común ocurrencia en la élite social de la época, cuyos nombres de los participantes sería extenso de consignarlos y a modo de ejemplo basta con recordar a doña Victoria Subercaseaux –cónyuge de Benjamín Vicuña Mackenna-, que era una ferviente admiradora de esta práctica. Así también al pretender tal vez hacer un análisis histórico de la aparición de la Virgen de Peña Blanca, cae en lo burdo pues lo allí narrado no es nada nuevo, sino que es una recopilación de lo publicado en su oportunidad en la prensa nacional. 

     Continuando en esta linea de análisis, pasa lo mismo con los corazones de los héroes de la Concepción, con lo sucedido con Ingrid Olderock o con el supuesto Rey de la Araucanía.  En general el autor hace elucubraciones de distintos sucesos pretéritos sin tener una fuente de información que fuere creíble y convincente en sus afirmaciones. A veces justifica un hecho con otros acontecimientos que si bien es cierto son parte de la narrativa nacional, no guardan relación con el leitmotiv de lo tratado.

     Es un libro –a mi juicio-, que no reúne las expectativas de ser un texto de historia, pues pareciera ser  que el hilo conductor, es querer exponer fundadamente un trozo de nuestra tradición que no haya sido explorada en el colectivo histórico nacional y cae en lo absurdo al confundir la narración con apreciaciones personales sesgadas por la inclinación política del autor, a veces carente de sintaxis como también tiene una deficiente puntuación.

     Ahora bien, el hecho que el libro sea el más vendido por 32 semanas, no significa que sea un real aporte a la cultura nacional, sino que pienso que se debe a una desproporcionada publicidad del mismo.


     Sugiero que más vale ignorar lo escrito en el, que perder el tiempo en leerlo.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

UN VETERANO DE TRES GUERRAS

He leído con mucho entusiasmo, el libro escrito por Guillermo Parvex, titulado “UN VETERANO DE TRES GUERRAS”. Es un libro biográfico, editado por la Academia de Historia Militar, que nos relata en sus 478 páginas, las vivencias del abogado Miguel Ángel Varela Arancibia que voluntariamente, se enlistó a los 22 años de edad, en el Regimiento Cazadores, para ir a combatir en la Guerra del Pacífico. 

Es un libro escrito en primera persona, donde su autor nos transcribe las vivencias estampadas en las notas que fueron escritas por Miguel Varela durante gran parte de su vida. Nos relata sus experiencias en el Santiago de antaño, su participación en las diversas campañas bélicas durante el conflicto de la Guerra del Pacifico, concluyendo esta etapa, con la misión entregada por el Comandante en Jefe del Ejercito de ocupación y Gobernador del Perú, Vicealmirante Patricio Lynch S., de ser el Oficial que tuvo, junto al administrador de la Biblioteca Nacional de Lima, la responsabilidad de realizar el inventario de la biblioteca y seleccionar los libros que fueron traídos al país.

Ya de vuelta en  Santiago,  es destinado al Regimiento Húsares de la ciudad de Angol, localidad donde se establece para continuar con su vida militar y familiar, alejado de los acontecimientos de la gran capital.

En el contexto de su nueva vida en el sur del país, conoció al hermano del Presidente Balmaceda, don José Rafael Balmaceda Fernández, quien fue el interlocutor, para ser designado como delegado del gobierno, para instaurar y dirigir la Comisión Repartidora de Tierra, entremezclándose su actividad, con la pacificación de la Araucanía, que llevó a cabo el Ejército.

Ejerciendo esta función, lo sorprende la Revolución de 1891, enlistándose en la fracción del Ejército que apoyó al Presidente Balmaceda. Fue herido en la batalle de Placilla y con la ayuda de un subalterno, alcanzó escapar en dirección a Santiago. Mientras curaba sus heridas, es buscado por la policía, como un forajido por haber participado en la facción leal al gobierno. Fue despojado de su grado militar, de sus medallas obtenidas en combate y de los estipendios que le entregaba el estado.  
  
Reincorporado a la filas de su Institución con el grado de Teniente Coronel del arma de Caballería, vistió su uniforme por última vez como veterano de la Guerra del Pacifico, en los desfiles militares realizados en Santiago, con motivo del centenario de la República. Fue en esta actividad, que pudo darse cuenta de las miserables condiciones de vida, que tenían la gran mayoría de los ex-soldados que habían participado en la guerra.

Desde la perspectiva personal, nos cuenta su incursión como profesor de Historia, Francés y Castellano en el Colegio de Preceptoras del Sagrado Corazón de Jesús de Santiago y, posteriormente, en el Liceo de Hombres de Temuco en la cátedra de Francés. Los frustrados noviazgos que tuvo antes de partir al conflicto, su matrimonio con la hija del Cónsul de Chile en Messina y Reggia Calabria, la crianza de sus hijos, el sufrimiento llevado adelante por la grave enfermedad de su señora y del  cariño que tenía por los animales.

Asimismo, el libro nos presenta una faceta filantrópica de Varela, al haber sido el formador y principal propulsor de la instauración de la Sociedad del Liceo Particular de Niñas, El Club Social de Angol, La Liga Protectora de Estudiantes Pobres, la Sociedad Filarmónica de Angol, entre otras beneficencias.


En síntesis, es un libro ameno de leer y está escrito en un lenguaje armonioso, lo cual permite al lector, situarlo en el lugar del protagonista, haciéndolo partícipe de sus vivencias en los campamentos militares, en los penosos enfrentamientos durante la revolución, como también, nos sitúa en sus desgracias vividas después del conflicto revolucionario. Pero como no todo puede ser ignominioso, también nos produce alegría cuando participamos junto a Miguel, de sus gozos familiares y del cariño por sus animales.

lunes, 19 de mayo de 2014


CARABINEROS DE CHILE
(Parte II)

POR LA SENDA DE LA ORGANIZACIÓN INSTITUCIONAL
                                          


Después que el Vicepresidente de la República Coronel de Ejército don Carlos Ibáñez del Campo firmara el Decreto fundacional de Carabineros de Chile Nº 2484, acto  que a simple vista pareciera ser un hecho rutinario de quien conduce los destinos del País, de inmediato afloran las preguntas que el lector de esta narración ávido de conocimiento, se hará para saber qué paso después de haber suscrito y publicado el decreto. ¿Cómo se organizó esta Institución? o ¿Cómo Carabineros llegó a ser lo que hoy en día es? La respuesta la podemos encontrar en el resultado del análisis de las fuentes escritas editadas con posterioridad a la fusión de las Policías con el Regimiento de Carabineros y que en un sucinto relato se las entregaré.

En efecto, se publicaron tres documentos primordiales que sin importar las fechas de emisión, cimentaron la construcción de este nuevo organismo. El primero de ellos esta relacionado con la ubicación de la Institución al interior de la organización administrativa del Estado. Si bien es cierto que el Nº 10 del Decreto Nº 2484 señalaba: ”Los Jefes de Carabineros de cada Provincia dependerán del Ministro del Interior para los efectos de la disciplina, administración y reclutamiento, y el Intendente de la Provincia para la atención de sus funciones policiales”,  por lo tanto tuvo que redactar y firmar, el Decreto Supremo Nº 3091 de fecha 9 de mayo (12 días después de decretar la fusión) en el cual dispuso reestructurar orgánicamente el Ministerio del Interior, alojando en el la Dirección de Orden y Seguridad de Carabineros.

El documento en su parte resolutiva decretaba:

 “El Ministerio del Interior tendrá la siguiente organización:    

1.-  Subsecretaría (S.S.)
-          Primera Sección de Gobierno Interior (S.S.1)
-          Segunda Sección de Informaciones Políticas (S.S.2)
-          Oficina de Partes
-          Archivo

2.-  Dirección de Orden y Seguridad (O.S.) con las siguientes secciones: -
-          Primera Sección: Organización e Instrucción (O.S.1). A cargo del estudio de los Reglamentos sobre Organización, Distribución, Dotación, Instrucción y demás disposiciones Ministeriales que la atención de este ramo del servicio requiera.
-          Segunda Sección: Policial (O.S.2) A cargo de todo lo relacionado con los servicios de Orden y Seguridad e investigaciones.
-          Tercera Sección: Identificación (O.S.3) A cargo de los servicios de Identificación y Pasaporte.
 
3.- Dirección del Personal (P)
-          Primera Sección: Destinaciones y Ascensos (P.1)
-          Segunda Sección: Calificación de Oficiales (P.2)
-          Tercera Sección: Reclutamiento de Tropa (P.3)
-          Cuarta Sección: Retiros y Pensiones (P.4) 

Agrega el decreto en relación a la Dirección del Personal: “Esta será la encargada del estudio de la vida profesional de los Oficiales, del reclutamiento de tropas y, en general, de los asuntos disciplinarios y de los de justicia y recompensas.”

4.- Dirección Administrativa (A).
-          Primera Sección: Presupuesto, Fondos y Contabilidad (A 1)
-          Segunda Sección:  Vestuario, Equipo y Alimentación ( A 2)
-          Tercera Sección: Armamento y Municiones (A 3)
-          Cuarta Sección: Intendencia y Administración de Caja (A 4)
-          Quinta Sección: Reparación y Construcción de Cuarteles (A 5) 
 5.- Dirección de Sanidad (S. d.)
6.- Dirección de Remontas (R)
7.-  Dirección de Correos y Telégrafos (C. T.)
       Continuará a cargo de estos servicios como organismos del Ministerio en igual forma que las demás Direcciones.
8.- Inspección General de Intendencias y Carabineros de las provincias con el numero de Inspectores que se fija (I. I. C.)  
      Los Inspectores de Carabineros harán sus visitas a dichos Cuerpos y a sus respectivas Administraciones de Caja, por lo menos, con igual frecuencia. 


Seguidamente, designó al Prefecto de la Prefectura de Santiago y este nombramiento recayó en el Coronel de Ejército don Aníbal Parada Pacheco, cuyo Decreto Nº 3095 de fecha 9 de Mayo del mismo año, señalaba: “Nómbrese al Coronel don Aníbal Parada Pacheco Jefe de las fuerzas Fusionadas de Policías y Carabineros de la Provincia de Santiago, debiendo, por lo tanto, hacerse cargo de la Prefectura de esta ciudad."

 Recordemos que en importancia, las principales dotaciones de Policías que existían hasta esos momentos en el País, eran las de Santiago y de Valparaíso, abarcando el 31% de efectivos policiales a nivel nacional.

Y, finalmente, dispuso el 24 de Mayo mediante la Orden Ministerial Nº 3,  la entrega de las dependencias, muebles y enseres de ex - Dirección General de Policías al Director del Personal de Carabineros, Coronel don Fernando Sepúlveda, para que funcionare allí, los servicios de Carabineros de Chile. Este edificio estaba ubicado en la calle del Cerro, actual calle Virginia Subercaseaux.

Con la entrega del Cuartel de la Dirección General de Policías, simbólicamente se puso fin a una etapa de la historia de la Policía en Chile, época romántica y entrañable que no ha quedado olvidada, pues uno de los fundamentos básicos de la doctrina institucional que hoy ostenta Carabineros, proviene de su historia.

Para dar por concluido esta somera revisión de los inicios de la historia de Carabineros, diremos que se dio comienzo a otro periodo donde surgiría una Institución que, con esmero y profesionalismo, acaparará el reconocimiento y la aceptación de la comunidad nacional y será aceptada en el concierto mundial.

    


viernes, 9 de mayo de 2014

Campaña Marítima Chilena en el Lago Titicaca

Lancha Torpedera Colo Colo

Tal vez, el acontecimiento que se narrará sea el más ignoto de las campañas marítimas que se desarrollaron durante la conflagración bélica denominada “La Guerra del Pacifico”. Me refiero al hecho que una nave de guerra perteneciente a la Armada de Chile haya navegado e impuesto la supremacía nacional, ondeando el pabellón patrio en su asta de popa, en las aguas del lago Peruano-Boliviano Titicaca.

A la sazón, la escuadra nacional, estaba integrada por una variada gama de buques de diversos tonelajes, algunos de guerra como los blindados Blanco Encalada y Cochrane las Corbetas O”Higgins, Abtao y Esmeralda y otros barcos de carácter logísticos como el Matías Cousiño, Rimac y el Loa entre otros navíos, que permanecieron en el teatro de operaciones de la zona norte desde el inicio de la campaña marítima con el bloqueo del Puerto de Antofagasta hasta el retiro del último soldado Chileno de los campos de batalla. Les cupo una participación destacadísima en las escaramuzas mientras duró el conflicto.

Integraban también la flota naval, cuatro lanchas torpederas cuyos nombres fueron: Colo Colo, Fresia, Guacolda y Tucapel. Su tripulación era de dos oficiales y 25 marineros, poseían dos o tres torpedos del tipo botalón y una ametralladora marca Hotchkiss empotrada sobre la cubierta.

Estos navíos fueron construidos para Chile por los astilleros Ingreses Yarrow of Poplar, tenían 12 metros de eslora y estaban reforzadas en sus proas de tal modo que podía embestir una embarcación de similares características.

Los torpedos a que se hace alusión, consistían en una pértiga o botalón ensamblado en la proa del navío que sobresalía de la nave 5 a 7 metros, en cuyo extremo portaba una carga explosiva que se activaba eléctricamente al tomar contacto en la embestida con el buque adversario o también podía ser alojada bajo la línea de flotación.

Corría el año 1882 y la guerra ya estaba en su ocaso. El General del Ejercito Peruano Nicolás de Piérola había huido de la ciudad de Lima dejando el gobierno acéfalo. Este hecho le sirvió para que ingresara victorioso el General Manuel Baquedano al mando de las huestes nacionales y una vez asentado el ejército en esa ciudad, le encomendó la honorable misión de restablecer el orden y la seguridad de sus habitantes, al  Batallón “Bulnes” integrado por los Policías de la ciudad de Santiago.

Mientras tanto, en la sierra Boliviana aún permanecían diversos grupos de soldados ajenos al término del conflicto, aunque eran tropas aisladas se enfrentaban duramente con las chilenas y usaban el lago Titicaca que dividía ambos países, como medio fluvial de comunicación y de apertrechamiento, como también usaban las barcas y canoas de paja de los indígenas para huir al interior del lago después de las escaramuzas.   

Fue esta razón entonces, que motivo a la jefatura de la Armada Nacional para designar al Teniente 1º Ángel Lynch Irving como comandante de la lancha torpedera Colo-Colo para que, desde el puerto Peruano de Ilo y junto a los ingenieros navales chilenos procedieran al desguace de la lancha y las piezas debidamente embaladas en cajones, fueron  transportada en el ferrocarril hasta el poblado de San Carlos de Puno y una vez en el destino, fue nuevamente ensamblada y botada en las aguas del lago Titicaca. Su misión fue cortar las líneas de comunicaciones y aprovisionamiento del ejercito Peruano y Boliviano que aún resistía, así también en los distintos desplazamientos por el lago, logró neutralizar las embarcaciones enemigas, navíos que  fueron requisados y entregados al Coronel del Ejército Chileno Diego Duble Almeyda. 

Terminada la confrontación y firmado el armisticio entre ambos países, la lancha torpedera Colo-Colo fue devuelta al océano pacifico y navegó orgullosamente con la bandera nacional en el mástil de honor, siendo recibida en Valparaíso con los vítores navales. Continuo en servicio hasta el año 1885 cuando fue definitivamente dada de baja de la armada.